miércoles, setiembre 06, 2006

Somos libres

Hay un atorrante disfrazado de consejero sexual que se ha convertido en el humorista negro más involuntario y en el irresponsable más ruidoso de los últimos tiempos.

Por ejemplo, una de sus pacientes le escribe preguntándole si debe acceder al pedido de su pareja –bastante mayor que ella–, el mismo que consiste en que ella reciba el líquido seminal de 20 muchachones lanzados a la tarea de alcanzar el clímax simultáneamente sobre su cara y a quemarropa.

Y el atorrante le responde que si ella y su pareja están dispuestos a someter a los 20 coristas a un despistaje de sida y tienen el dinero suficiente, pues entonces que procedan pero que, eso sí, “no dejen de filmar el acontecimiento para la posteridad”. ¡Al doctorcito le fascinan las películas de mercenarios!

O sea que una desubicada pregunta desde el estupor y un pervertido le responde desde su propia infección mental.

El tipo (o la tipa, no se sabe porque las “consultas” se dirigen al correo electrónico somos-el comercio) no repara en lo que puede significar como humillación putañera, como degradación de la autoestima y como culpa futura que la señorita en cuestión les diga, con toda su ingenuidad, que lo que su novio mayor quiere es imitar una película porno alemana que vieron juntos.

El enigmático sexólogo de Somos podría haberle dicho que el cine porno es, por lo general, la fantasía de los que carecen de ella. O que el cine porno plantea “hazañas” sólo dables en las salas de edición y que es riesgoso imitar sus marcas olímpicas, de igual modo que puede ser suicida lanzarse desde un edificio de Pardo al estilo hombre araña. Pero no, el cochinazo hace una apología rápida de la ingesta de orina y semen y de inmediato dispara el consejo que acabo de reseñar.

La siguiente consulta –en la misma página de la misma edición– es la de una joven lesbiana que pregunta si está bien que su compañera le introduzca la mano entera en la vagina a la hora en que hacen el amor.

La respuesta de este Kinsey con consultorio en Mirones Bajo es que el mayor problema de la tal manualidad está en las uñas sucias y que por eso él (o ella, o los dos, o los dos en uno, no se sabe) recomienda que para estas maniobras invasivas se use guantes de látex y mucho lubricante. “Es una práctica relativamente difundida, pero requiere de ciertas precauciones”, dice el doctor de Somos.

La pobre chica le está preguntando si debe temer algún daño vaginal futuro ante tan brutal muestra de afecto –cosa que no es respondida–, pero es evidente que también hubiese deseado un consejo psicológico de cierta buena fe.

Porque es obvio que si plantea la cuestión es porque no salta de alegría por la experiencia. Pero tampoco. Este temerario con mano ajena le dice una mentira de a puño: que convertir la mano entera en pene es algo más o menos extendido.

Extendido estará el tejido doliente en cuestión y difundida estará la práctica en los círculos nictobarranquinos del consultor de Somos, pero hasta allí nomás. Así que ya me imagino a la marida de la chica diciéndole: “¿Ya ves? Hasta Somos lo dice”. Pobre criatura.

De modo que uno no sabe si esta página libre de Somos recoge consultas inventadas para que un puñetero consultor se divierta mientras desaparece rayas blancas, o si las consultas son reales –alternativa peor– y el atorrante en cuestión goza imaginando lo que provoca, lo que estúpidamente provoca.

¿Sabrá el director de El Comercio que su Somos, aparte de divertir y entretener en la mayor parte de sus páginas, mea consultorios y profiere atorrantes?

1 Comments:

Blogger FANNY JEM WONG said...

¿Sabrá el director de El Comercio que su Somos, aparte de divertir y entretener en la mayor parte de sus páginas, mea consultorios y profiere atorrantes?
La respuesta es obvia, claro que lo sabe y lo permite .Particularmente creo que es vergonzoso que esto se dé, se ha vuelto tan cotidiano en la prensa escrita y en la TV argumentando que es lo que el público quiere y necesita.
En el fondo se busca a mí parecer, distraer y atrofiar con basura las mentes de las gentes. Es peligroso que piensen, si piensan… razonan…si razonan, no es conveniente, demósles entonces sexo brutal, corrupción y chismes para dominarlos.
Gracias por compartir sus apreciaciones señor.
Atentamente
Fanny Jem Wong

10:53 a. m.  

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